El futuro de la prensa y la orquesta del Titanic.

Les confieso que no paso por mis mejores momentos. Hace dos meses echaron el cierre a CNN+, un oasis de buen periodismo sobre el que acabaron edificando porque resultaba, a todas luces, más rentable…Fue un duro golpe para todos, espectadores y periodistas. Y lo que resulta más descorazonador, para los estudiantes de periodismo. Lo de firmar un reportaje o una conexión en directo con coletilla “Fulanito de Tal, CNN+”, constituía una aspiración para muchos aprendices del oficio. Algunos me lo contaron personalmente. Ahora ellos ya no podrán cumplir su sueño y yo tendré una batallita más que contar a mis nietos, porque, yo sí, firmé con coletilla once años de mi vida.

El cierre de CNN+ llega en el peor año para el periodismo en España. Raro es el medio que no ha sufrido, sino el fin definitivo de sus actividades, un expediente de regulación de Empleo, un goteo de despidos, o un plan de bajas incentivadas, de esos que dejan en la calle a un montón de profesionales en lo mejor de sus carreras. Digamos que estos son los tiempos en los que los periodistas nos hemos acostumbrado, como otros sectores, a trabajar sobre un suelo que se mueve bajo nuestros pies. No sabemos si es el metro que pasa o si ha empezado el naufragio. Eso sí, seguimos trabajando con el mismo entusiasmo que los músicos de la orquesta del Titanic animaban el cotarro con alegres melodías, mientras el personal se lanzaba al agua o a los botes salvavidas.

Hablando del Titanic he de recomendarles que, a pesar del heróico final de la orquesta, adopten al panadero del barco como modelo a seguir. El panadero del Titanic se llamaba Charles Joughin y era de Liverpool. Tras saber que el impacto con el iceberg había resultado letal para el barco, subió a cubierta y se dedicó a lanzar al agua las sillas y las hamacas para que los que habían caído al océano tuvieran donde aferrarse. Tras esa accción útil y valiente el panadero se agarró una cogorza de ginebra de proporciones bíblicas. Tan bíblicas que se produjo el milagro: el alcohol en el cuerpo de Charles operó como anticongelante, así que, una vez en el agua, resistió hasta que vinieron a rescatarle aquel 15 de abril de 1912. A los que se hayan encariñado con el personaje les contaré que la experiencia del Titanic no fue suficiente para robarle las ganas de navegar. Siguió haciéndolo y sobrevivió incluso al naufragio de otro barco, el Oregon. Acabó sus días en New Jersey. Corría 1956. Para entonces había perdido a su esposa. Dejó una hija y una nieta.

Digo yo que si Charles Joughin sobrevivió a dos naufragios, los periodistas podemos sobrevivir a esta crisis.

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Una respuesta a El futuro de la prensa y la orquesta del Titanic.

  1. ALEJANDRO dijo:

    te sigo. espero que la moraleja, que lo único que nos queda, no sea pillarnos un pedo bíblico omo el panadero. si es así avisa que igual me apunto. para mi amiga carmelie. alejandro.

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