No toques mi escuela pública. Una historia francesa.

Permítanme compartir con ustedes este recuerdo. Les dejó un enlace a una noticia. Trata de la primera manifestación que cubrí como corresponsal en París. Ese 16 de enero de 1994 salieron a la calle cientos de miles de personas en defensa de la escuela laica, pública y gratuita. El gobierno de Eduard Balladur intentaba impulsar la reforma de una disposición de una Ley de 1850 sobre Instrucción Pública y abrir así el camino para que las escuelas privadas pudieran beneficiarse de fondos públicos, al menos para financiar obras de mejora de sus instalaciones.

Se montó. Con esa iniciativa, el gobierno tocó la fibra más francesa: la defensa de la escuela pública, laica y gratuita. Los profesores de la pública se pusieron en huelga al tiempo que parlamentarios de izquierda y representantes del Comité Nacional de Acción Laica intentaban frenar la iniciatica en el Consejo Constitucional. Que les dio la razón.

El gobierno francés se vio obligado a retirar el artículo pero para entonces había sido convocada una manifestación nacional en París en defensa de la enseñanza a la francesa, es decir, pública, laica y gratuita. Fue mi primera gran manifiestación como corresponsal, aunque realmente me sentí como Lina Morgan en Vaya par de gemelas, es decir, una pardilla enmudecida por aquella muchedumbre que invadió París. No recuerdo haber visto a tanta gente junta en mi vida.

Aquel día aprendí dos cosas: la primera es que era una becaria corresponsal y que me faltaban datos para entender cómo ese gentío, parejas con bebés, adolescentes, ancianos, sacrificaba un domingo y bajaba a la calle a protestar y a pesar del frío y una persistente lluvia,  sólo por defender una idea: su fe en la enseñanza republicana, uno de los cimientos de Francia. La segunda cosa es que allí tampoco se ponen de acuerdo en los recuentos de manifestantes: la policía estimó unos 300.000, los organizadores aseguraron que un millón de personas respondió a la convocatoria. Yo sólo recuerdo haber caminado durante horas impresionada ante tal concentración de gente. Mirando el vídeo que os propongo, constato que mis colegas de la televisión francesa también estaban sorprendidos.

En realidad aprendí una tercera cosa: en democracia, la protesta pacífica en la calle es otro medio de respuesta civil, de reacción de los ciudadanos ante la acción política. No es subversión, es democracia.

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2 respuestas a No toques mi escuela pública. Una historia francesa.

  1. rosamunoz dijo:

    Aquí se califica mal a los que salen a protestar, chantajean emocionalmente al pueblo una parte de la misma clase política que ha arruinado a la nación. No se protesta porque les han dado la mayoría absoluta. Y con dinero público se paga la escuela privada, que es empresa privada.

  2. Fredy dijo:

    Los franceses saben defender sus valores republicanos y laicos. El día 10 de mayo tenemos la ocasión de hacer algo similar. ¡Ojalá!

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