La televisión, esa máquina de humillar

Leo los periódicos franceses de hoy y no doy crédito: el famoso periodista Patrick Poivre d’Arvor acusado de plagio tras la publicación de su último libro, una biografía de Hemingway. Parece que se le fue la mano buscando inspiración en otra obra sobre el escritor elaborada por un autor estadounidense, Peter Griffin. Los editores de este último están barajando presentar demandas a ambos lados del Atlántico. El pobre Patrick, además, tendrá que prescindir de los 10.000 euros con los que el diario France Soir remuneraba sus colaboraciones mensuales. Tras el escándalo en el periódico ya no quieren tratos con él.

Si me lo llegan a contar hace diez años me hubiera echado a reir. PPDA (así le conocen en Francia) fue durante 21 años el presentador del informativo de televisión con el que los franceses cenaron cada noche de sus vidas. “Mesdames, messieurs: bonsoir”, repetía, como un karma, tras la sintonía de cabecera. A los corresponsales nos hacía pasar buenos momentos. Pronto nos acostumbramos al tono monocorde y suave de su voz con el que iba dando pasos a las cuidadas piezas de los informativos de TF1. Era además un tipo leído que dominaba la entrevista en plató y conducía con sabiduría los imponentes especiales informativos que las cadenas francesas organizan cuando se celebran elecciones

Durante sus años dorados, Patrick nos regaló andanzas personales que no podían resultar más sugerentes. Resulta que PPDA tenía un asunto extramatrimonial. Pero no cualquier asunto. La pasión estalló en la redacción de noticias y…con la otra presentadora estrella de TF1. Claire Chazal, una buena y (bella) periodista. Si Patrick presentaba de lunes a jueves, Claire lo hacía de viernes a domingo. Y entre medias, supieron encontrar tiempo para una historia de amor llena de sobresaltos que acabó dando como fruto un pequeño Martin. Claire ejerció de madre soltera porque Patrick no abandonó jamás a su familia oficial. Me faltan dedos para contar las portadas que la prensa popular dedicó a la evolución de aquel romance.

A los periodistas extranjeros aquello no podía resultarnos más francés. Adoptamos a Patrick. Y con más convicción aún cuando comenzó a regalarse implantes de un pelo rubio y salvaje con los que ha ido tapando sus entradas, desde las sienes hasta las proximidades de las cejas. Ahora está hecho un chaval, aunque ronde los 64.

Hace tres años, la dirección de TF1, invocando razones de audiencia y relevo generacional, decidió prescindir de los servicios de PPDA. Los franceses estaban consternados, como lo estaríamos aquí si un día Antena 3 decide que es hora de sustituir a Matias Prats. Los periodistas que cenan en casa cada noche son, siempre, difíciles de olvidar.

El periodista se alejó unos meses y reapareció en colaboraciones puntuales para otras cadenas como France 5 o Arte. Pero su estrella se había apagado y las audiencias no le acompañaron. Acabó refugiándose en el diario France Soir. Hasta el día de hoy.

Les alegrará saber que Claire Chazal tiene al niño criado, ha disfrutado con varios novios más que potables y sigue presentando los informativos más vistos en Francia. De viernes a domingo.

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2 respuestas a La televisión, esa máquina de humillar

  1. Cris dijo:

    Vaya pájaro Carmela!

  2. Mar Rios dijo:

    Nuestro Matias nunca daría esos escandalos! cuando se vaya ,que vista la trayectoria de su padre va para largo ,seguro que lo hace por la puerta grande.

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