Marine Le Pen, Don José y su fino bigote

Leo estos días que la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, anda por Lampedusa perdonando la vida a algunos inmigrantes clandestinos. Las últimas encuestas de popularidad la colocan en un 33% de opiniones favorables, superando al presidente Sarkozy. Otros sondeos dan por hecho que, llegadas las presidenciales francesas quedará entre los dos candidatos más votados y se batirá el cobre en la segunda vuelta con quien se tercie.

El Frente Nacional se pasea por los sondeos de la mano de Marine, hija de Jean Marie Le Pen, a quien ha superado en el arte de hacer defendible lo que no lo es. Es el continuo ejercicio de la extrema derecha: maquillar sus ideales tras un exquisito “fond de teint” que los haga parecer glamurosos y dignos de confianza.

En París me tocó cubrir, junto a otros colegas, varios Congresos del Frente Nacional, cuando Jean Marie Le Pen era el líder incontestable. Recuerdo que los españoles éramos bien recibidos, por dos razones esencialmente: procedíamos de una exdictadura con caché y, además, un buen puñado de miembros del servicio de seguridad interno eran de origen español. Uno de ellos se llamaba don José. Tenía un bigote muy fino, el pelo canoso y un español trufado de gabachadas.

A Don José nos lo colocaron como “acompañante” en una Fiesta “Bleu-Blanc-Rouge” que montaron los del Frente Nacional en un parque cerca de París. Era algo así como un parque temático del fascismo donde se pagaban a euro las partidas en las que ganaban premio quien derribaban a bolazos las caras de varios políticos civilizados, como Chirac, Jospin o Juppé. Jesús Bartolomé, el maravilloso cámara de EFE TV con el que trabajé seis años hizo, como siempre, planos estupendos. No estábamos solos, porque Don José nos hizo de “acompañante” y traductor. Teniendo en cuenta que, para entonces, el idioma ya no era un problema y que el recinto no era tan extenso como para perderse, llegamos a la conclusión que sólo querían tenernos bajo control.

Eso es la extrema derecha, un espejismo de opción en democracia por el que no conviene dejarse deslumbrar.

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Una respuesta a Marine Le Pen, Don José y su fino bigote

  1. Miguel dijo:

    Gentuzos reaccionarios, miedosos, excluidores, que los hay en todos lados, y en todos lados habría que combatirlos. Bien traído. Besos.

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