Ébola, Excalibur y el exceso de información en las redes sociales.

Lo confieso: yo también he sentido la tentación de cerrar mi cuenta de Twitter por unos días y evitar así morir enterrada bajo una avalancha de información y desinformación. Estamos ante una “tormenta perfecta” en las redes sociales que ha amplificado, hasta el infinito y más allá, el eco de la noticia del primer contagio por Ébola fuera de África.Captura de pantalla 2014-10-09 a las 09.39.58

La secuencia podría ser esta:

Primera oleada. Se difunde la noticia del contagio de la enfermera. Un tema de salud pública de interés general.Captura de pantalla 2014-10-09 a las 09.49.36

Segunda oleada. El Ébola es un tema de salud pública de interés… planetario. Los medios internacionales empiezan a contar lo que sucede en Madrid.

Tercera oleada… de enfado compartido en las redes. Muchos ciudadanos están indignados por la (¿presunta?) falta de celo de las autoridades a la hora de evitar la propagación del virus en nuestro país tras el traslado y muerte de los dos sacerdotes.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cuarta oleada. La historia humana. Primeros datos sobre la afectada por el virus.Captura de pantalla 2014-10-09 a las 10.22.44

Quinta oleada. La historia tiene rostros y nombres. El de Teresa, de Alcorcón, auxiliar de enfermería y su marido, también aislado por precaución. Podrían ser nuestros hermanos, nuestros primos, nuestros amigos.Captura de pantalla 2014-10-09 a las 09.57.41

 

Sexta oleada. Y llega Excalibur. Javier, el marido Teresa, difunde un mensaje de socorro a través de Facebook para evitar el sacrificio de su perro, Excalibur. Otra historia humana (y animal) que acaba generando un avalancha de tweets tan o más potente que la primera y eso dentro y fuera de España. Una vez más en esta tormenta perfecta, confluyen todos los elementos: un dramático llamamiento en vídeo, fotografías del perrillo, decenas de miles de reacciones emocionadas, la movilización popular y un triste desenlace. Captura de pantalla 2014-10-09 a las 09.54.30

Séptima oleada. A falta de un portavoz oficial único asistimos a un baile de testimonios por tierra, mar y aire: hablan responsables autonómicos, médicos especialistas y no especialistas, hablan colegas de la afectada, sindicatos y personal humanitario. Hablan periodistas con fundamento y otros que no tienen ni idea. Y termina hablando la propia enferma.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

CONSECUENCIA: Demasiada información acaba matando la información.

La solución, creo, cabe en una palabra: Filtrar

Filtra la información a través de una sola lista en Twitter que aglutine las cuentas de los medios, periodistas e instituciones que, a estas alturas, ya han demostrado que saben de lo que hablan.

Vacúnate contra los bulos: ni te los creas, ni los difundas. Luis Serrano, Jefe de Prensa en Centro Emergencias Comunidad de Madrid 112 ofrece en su blog una serie de recomendaciones sensatas para detectarlos.

-Dosifica la exposición a la información sobre #Ébola. En las redes sociales puedes encontrar, si quieres, todos los ingredientes (datos, falsedades, protestas, pánico, pesimismo, héroes) para montarte una película de catástrofe digna de la siesta del domingo por la tarde.

Informados sí, pero sin amargarse la existencia.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en España, Periodismo, Redes sociales, Twitter y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s