Buenas noches,
Estoy mirando hacia ustedes y veo las caras de muchos de los periodistas con los que he disfrutado y de los que he aprendido. Gracias. Y gracias a este Grupo, el Grupo Prisa, por este reconocimiento con el que me distingue hoy.
También veo los rostros de mi familia y quisiera darles las gracias por entenderme y apoyarme en el ejercicio de este oficio que me hace tan feliz.
La narración en directo del movimiento del #15m a través de Twitter nació de la pulsión que nos atrapa a los periodistas cuando estamos ante una buena historia. Y Aquella lo era, y era posible contarla en directo con herramientas sencillas y maravillosas. La cuenta de una red social y un móvil dotado de cámara de fotos y una conexión 3G.
Twitter permite a un periodista informar en directo, recabar datos y contrastarlos, hacer fuentes, dialogar con los lectores o seguidores, incluso compartir con ellos algunas emociones.
Pero no es Twitter, ni el móvil de ultima generación lo que hace a un periodista. En la era de Internet se diluyen peligrosamente las fronteras entre la comunicación y la información. Es ahora cuando más necesitamos el buen periodismo.
Los periodistas tenemos que volver a estudiar porque los soportes se transforman, el ritmo de la información se acelera y nuestra relación con el lector es ahora directa e intensa. Las herramientas son nuevas, los soportes son nuevos pero las reglas son las de siempre: aportar noticias contrastadas, ofrecer contexto y credibilidad.
Es el desafío para las nuevas generaciones y también para aquellos que llevan muchos años en este oficio. Esos periodistas esenciales en democracia, muchos de los cuales ahora se están quedando sin trabajo









